Tuesday, 30 March 2010

A Trip to Flores en Otoño

Finales de marzo, y es Otoño en Buenos Aires, las hojas de los árboles caen, y los poetas le cantan…
…Un sol desteñido se cuela entre nubarrones entibiando apenas.En un haz de luz, casi imperceptible se acurrucan gorriones y palomas añorando quizás la primavera.
Otoño Porteño,melancólico y tristede húmedas calles y avenidas de balcones sin malvones de patios sin glicinas y jardines sin flores…
(extracto de Rodolfo Álvarez Russó)
Las agencias de turismo publicitan la ciudad
“… Buenos Aires posee un clima templado y benigno durante todo el año… la mejor estación para visitarlo es el Otoño con temperaturas que oscilan entre 10ºC
en las noches y máximas de 17º C…”
¡Mentiras! ¡Bullshit!
El clima de Baires te aniquila durante todo el año con las bajas presiones y la humedad. Es Otoño y a las seis de la tarde hace 32 ºC, te sientes desvanecer por la calle y sigues aumentando el gasto para la próxima factura de la luz, si Dios te ha bendecido con Aire Acondicionado en tu hogar. En realidad siendo que pertenezco a la alicaída clase media ya todos tenemos A/C, solo unos pocos locos que se resisten a comprarlo, quizás por melancolía de los tiempos pasados.
Borremos también todo lo que han dicho los poetas porque el Sol brilla cada vez más fuerte, las nubes descargan un aguacero tropical para luego desaparecer, las palomas invadieron Buenos Aires para molestar, comerse todo lo que hay en las calles y solo dejas de verlas ya muy entrada la noche.
No sé si sabían ustedes que las palomas también hacen la siesta en las últimas horas del día. Pues eso era antes, hoy las pobres mensajeras de Baires están tan confundidas que he compartido con ellas la mesa, en la vereda de un bar casi hasta las nueve de la noche.
Se preguntan ¿Compartir?, pues digo muy bien porque ellas se sientan en tu silla, te picotean los pies, vuelan sobre tu mesa y finalmente te resignas a su compañía porque tú las echas una y otra vez. Por el contrario el melancólico otoñal antiguo de la mesa contigua le da manicito para que coman. ¡Ay Mi Dios! Están gordas, perezosas y ya no pueden ni volar. Y lo peor… ¡ya no hacen la siesta!
De las plantas mejor ni hablemos porque están tan confundidas como yo ¡Tengo el balcón lleno de malvones! Si logran pasar el verano las verán florecer en pleno Otoño.
¡En los libros de escolares hay que rehacer el capítulo dedicado al Clima inmediately!
Claro está que lograr docentes que se pongan de acuerdo rápidamente, sumado a la burocracia para producir cambios en Educación en Argentina… terminaríamos el Siglo XXI.
Mejor los dejamos así total, los alumnos los van corrigiendo en las fotocopias con Liquid Paper. Mmm... Mejor hago esta aclaración porque tengo muchos amigos dedicados a tareas educativas y saben que considero este trabajo como el más importante dentro de una Sociedad.
Más ustedes conocen lo difícil que resulta ponerse de acuerdo entre seres humanos y vuestra profesión es harto complicada.
Bueno, no se fastidien no hablo de ustedes en particular pero ayer presencié una reunión de ocho maestras que elaboraban el programa para sus niños y sencillamente, me cansaron, no resolvieron nada y se fueron chismorreando de cualquier cosa porque si seguían en el tema que las había convocado se mataban a pellizcones.
El Liquid Paper ¡qué gran invento! ¿Será argentino? Lo dejo hasta próximas entregas no es que quiera justificar mis dilaciones pero cuando empiezo a escribir en mi mente se desangran millones de ideas.
Vuelvo a mi Trip to Flores, lo que me pasa es que…si, tienen razón vuelvo al Trip.
Ahora que me regalaron una lucecita para usar sobre el teclado se ha hecho la noche sin ni siquiera notarlo y me siento como escribiendo en un avión… Gracias ZU!
Les decía en vista que el verano no se acaba me encontré con tres pares de sandalias gastadas, agobiadas de tanto traqueteo y que me hacen doler mucho los pies. Por lo expuesto me decidí a ir en busca de calzado nuevo. Nada fácil en Buenos Aires si el manual de instrucciones anuncia cambio de estación.
Recuperada gracias al fresquito polar de mi hogar recordé que en Flores hay un Outlet de Hush Puppies. En un acto de arrojo, saqué los shorts que había guardado en el estante de arriba, una remera, unos mocasines de jeans (lo mas fresco que tengo), la tarjeta de crédito en el bolsillo, la llave y el celular en una pequeña bolsita y salí en Viaje a Flores.
El colectivo que va a Flores siempre tarda tanto para luego aparecer de a tres o cuatro ómnibus me dije; pero el dolor de pies me reclamó estoicismo.
Llegué a la esquina, había mucha gente en fila mas la Gracia estaba sobre mí. Entonces lo vi llegar de colorcito crema con unas bandas rojas y su cartel de neón que rezaba 134.
Como pude, apretando, me subí… ¡uy qué calor! En las grandes ciudades la mayoría de los autobuses van repletos de humanoides en las horas pico, pero claro también en las grandes ciudades tiene Aire Acondicionado que hace que el apretón sea más tolerable. No importa, es un viaje corto… cuando llegué a la maquinita de las monedas ya casi me bajaba pero estuve astuta y tenía cambio justo en solo dos monedas. Es que cuando empiezas a poner las livianas y minúsculas de diez y de cinco te pasas tomando de abajo y poniendo por arriba varios minutos. A mitad de año era casi una obligación poner la máquina para tarjetas, hasta ahora solo tomé dos “bondis” que la tiene en fin… me interrumpió mensajito de texto para decirme que disfruto de no sé que cosa para esta semana santa… ya lo borré sino pienso salir de la ciudad…
Flores estaba registrado en la memoria de mi primera adolescencia como recorrido habitual por lo que caminé por Rivera Indarte hasta Rivadavia y me descompensé… ¡qué horrible está! ¡Sucio! ¡Sin luz natural por tantos edificios! ¡Gente por todos lados! ¡Los negocios parecieron quedarse en el tiempo!
Dos cuadras por Rivadavia hasta los zapatos me dije, vamos Gaia son solo dos cuadras vas a poder soportar el ruido y el monóxido de carbono sin problemas. Entré al negocio solo ojeando en la vidriera porque todos los zapatos eran de invierno. Fui directo al primer piso…al Outlet sinónimo de palabra castellana para decir Discontinuado aunque en inglés significa salida pero eso no viene al caso acá en Argentina somos todos cuasi bilingües, la madre Patria nos penetra con sus palabras y con el dólar.
Feliz ascendía las escaleras y frente a las estanterías llenas de zapatos mis ojos se abrían y se cerraban, borceguíes, botas caña larga, corta, mediana, hasta que di con unos forrados en pielcita sintética que me hicieron reaccionar. Le dije a la Empleada pero ¿y dónde están las sandalias y ojotas de verano? Frente al gesto de la empleada diciendo no, rogué… por favor digan dónde los esconden y ella muy divertida mientras contestaba el mensaje de texto en su celular respondió con una sonrisa.
¡Señora! ya están guardados esto es Colección Otoño-Invierno. Entonces exhalé para repetir pero niña yo quiero los de la Colección Primavera-Verano del año anterior y la otra empleada sacó dos pares de debajo de no sé donde… uno era espantoso y el que era medianamente ponible solo quedaba en número 39.
Con el alma dolorida salí al ardiente otoño de la Avenida y mi espíritu dijo no importa algo debes comprar viajaste hasta acá, caminé una cuadra mas pero mi calor aumentaba viendo ropa de Otoño en los escaparates.
Entonces, caminé hasta la Plaza que nunca fue linda pero alguien me dijo que el Alcalde la había arreglado porque ahora los vecinos pagan mayor impuesto por esta necesidad urbana llamada subterráneo. Con esperanza de reposar bajo un árbol para ver caer sus hojas allí me dirigí. Miré y me dije este viaje a Flores está terminado vete a casa.
La gracia estaba conmigo, otra vez apretadita en el 134 y en el corazón la melopea: “Nunca más viajar a Flores en el Otoño de Buenos Aires”

No comments:

Post a Comment